1 AL PRINCIPIO FUE LA PINTURA
Siempre quise ser músico. ¿Por qué? Eso no lo sabría describir, pero ¿Desde cuándo? Pues… yo creo que desde que tengo recuerdos. Hay por ahí una fotografía familiar en la que siendo muy niño ya aparezco con una flauta en las manos. Pero, de la misma manera, también desde siempre me veo dibujando, haciendo trazos, queriendo aprender a sintetizar todo lo que percibo, aunque de manera autodidacta.

Cuando ahora miro hacia aquellos orígenes artísticos después de una intensa y productiva vida gráfica y musical, sé que tracé un camino en el que su coherencia y sentido se han ido visualizando a través de cada una de las sucesivas etapas por las que transité, y que cada una de ellas me aportó, ya no solo conocimientos y soltura, porque ahora veo que fueron a la postre vitales para que fuera aflorando mi esencia como pintor y para ir conformando mi alma musical.
Mi primera etapa, que yo calificaría como una etapa preliminar, se dio a principios de los años ’70 del siglo XX. Debía de andar por entonces por los 13 o 14 años y estudiaba interno en el colegio de Los Escolapios de Granada. Recuerdo con viveza que un tal Emilio había hecho un simpático dibujo de una cara nariguda que a mí me llenaba de admiración y de curiosidad, porque yo era incapaz de hacer algo parecido. Entonces la copié y la repetí, la repetí, la repetí… y así empecé a dibujar caras como esa “pom, pom, pom…” y eso me dio tal seguridad que ya me puse a hacer retratos a profesores, o a amigos. Adquirir la técnica necesaria para poder realizar retratos es muy difícil, pero yo ya había aprendido una manera autodidacta para adquirir la pericia necesaria: Se necesitaban tres virtudes que yo poseía: observar, interiorizar y practicar una y otra vez.
De manera paralela, en algún momento de mi joven vida descubrí la música. Todas las personas de mi entorno más cercano me recuerdan con la guitarra colgada, interpretando las canciones más modernas de aquellos revolucionarios años ’70… Cómo podría olvidar aquellas tardes musicales en la academia de D. Cándido Ortiz o, años más tarde, aquellas otras encantadoras sesiones al piano con Dolores (que por entonces era la Madre Dolores) en el colegio de La Infantita de mi Guadix natal. Porque Dolores no solo me ayudó a dar con solvencia mis primeros pasos en la música, sino que me hizo ver que aprender debía ser divertido... Quizás fue ella la que me sembró, sin pretenderlo, la semilla de la pedagogía musical que años después me permitió volcarme tanto en esa disciplina. También por esa época empecé a tener claro, más que claro en realidad, que quería vivir de la música.
En mi entorno cercano siempre recordamos una simpática anécdota que tuvo que ver con mi insistencia por querer estudiar música una vez acabada la etapa del instituto. Por aquel entonces en mi ciudad había una Escuela de Magisterio dependiente del Obispado de Guadix y a mis padres les parecía mucho más lógico que me centrase en “estudiar algo de provecho”, que no irme a otra ciudad a estudiar música. Pero ante mi tozudez en querer estudiar música, pidieron al Sr. Obispo (con quien yo tenía cierto trato por cuestiones que ahora no vienen al caso) que intentase que entrase en razón. El caso es que D. Ignacio me llamó y tras escuchar atentamente sus sensatos argumentos yo le contesté muy ufano:
“Mire, si estudio magisterio algún día seré Julián el maestro, mientras que si estudio música podré ser el maestro Julián.”
¡Ja, ja, ja! Ante tales argumentos ya no pudo hacer nada ¡Ja, ja, ja! Pero, en fin, ahora veo claramente que finalmente elegí el camino más certero, optar por ambas cosas: estudiaría magisterio en Guadix a la par que continuaría con mi formación musical. Pedagogía y música.

Pocos años después, ya instalado en mi buhardilla del barrio de Lavapiés de Madrid, empecé una nueva etapa en la que tanto la música como la pintura fueron las protagonistas de todo. Estudiaba música en el Conservatorio y me adentraba en el apasionante universo de la pintura de manera autodidacta… Pero voy a detenerme precisamente en este punto de la narración porque he creado este blog para poder contarte mis vivencias y mis aprendizajes en estas dos materias (música y pintura) que yo las he vivido, en realidad, como si se tratasen de una única disciplina ya que, a lo largo de los años, de manera reiterativa, la una me fue llevando a la otra y viceversa.
Se trata de un blog al que he denominado DESDE EL PRINCIPIO (Ab initio) cuyo contenido será una especie de balance de toda una vida de reflexión, producción y enseñanza musical que he estructurado en los siguientes bloques temáticos:
PINTURA
- 1. AL PRINCIPIO FUE LA PINTURA
- 2. DIBUJOS EN TECNICOLOR
- 3. AUTOMATISMOS
- 3.1 GEOMETRÍAS ARQUITECTÓNICAS
- 3.2 ALCACHOFAS Y OTRAS VERDURAS
- 3.3 CICLISTAS
- 3.4 GATOS
- 3.5 CINÉTICOS
- 3.6 VIDRIERAS
- 3.7 EL MAR
- 4. RETRATOS, PAISAJES Y MÚSICOS
- 4.1 AMBIENTES MUSICALES
- 4.2 RETRATOS Y PAISAJES
- 5. TRANSCRIPCIONES ONOMATOPÉYICAS Y SONOGRAMAS
- 6. MIRANDO LAS ESTRELLAS
- 7. PINTURAS EFÍMERAS
- 7.1 NUEVAS GEOMETRÍAS ARQUITECTÓNICAS
- 7.2 SONIDOS EN EL ESPACIO (DESPUÉS DE YAYOI KUSAMA)
- 7.3 CAMPOS DE COLOR (DESPUÉS DE MARCK ROTKO)
- 7.4 NUEVOS CAMPOS DE COLOR (DESPUÉS DE JOSÉ GUERRERO)
MÚSICA
ANÁLISIS MUSICALES
POESÍA
ARTÍCULOS
Ojalá sea de tu interés

Tu hermano pequeño para el que siempre has sido (y serás) una luz de guía.
TQ
Siempre has sido el artista de la casa; nuestro artista.
Juegos de manos, figuritas de papel, dibujos...y tu música, tu piano, tus partituras.
Como persona también un artista por tu forma de ser, tu paciencia, tu meticulosidad, tus bromas e ironías. Sensibilidad y sentimientos a flor de piel contigo. Amistades de por vida y eterno apoyo.
No deja de sorprenderme que hayas guardado todos los dibujos que has ido haciendo desde hace más de 30 años, pero, en realidad, no debería de ser una sorpresa; es que ése eres tú.
Me alegra mucho que compartas tu mundo con nosotros. Siempre seguiremos aprendiendo contigo y de ti.
Te queremos, te admiramos y te adoramos.
Hace un rato me he enterado de tu partida; me he quedado un poco más solo y un mucho más triste, aunque sé que no te gustaría vernos a ninguno de tus seres queridos ni siquiera un poquillo tristes.
Una verdadera pena que Silver, tú y yo no pudiéramos completar la comida que teníamos pendiente; tendremos que conformarnos con el recuerdo de nuestra última y entrañable comida en Otívar, en un rincón muy bello, que en adelante siempre me recordará a ti.
Un abrazo como yo de grande al cielo.